2.6.12

Ferraris y Euros

Es estúpidamente estoico el intentar plantear racionalmente la hegemonía central del poder neurológico por sobre el cuerpo. El simple hecho de mantenerlo en mi cabecita por 4 segundos me hace doler la cabeza. Vamos, igualmente es esencial. ¿A donde voy con esta afirmación? Verán, existe también el querer levantarse a la tarde después de una siesta de doce horas, hecho poronga, con la boca llena de algo que antes fue alcohol, una resaca de re putisima madre y querer repetirse a uno mismo (unas 527 veces) que tal hegemonía no existe sabiendo que realmente existe y que si es así, y finalmente existe, debemos, y necesitamos también, pensar que no la hemos visto nunca y por lo tanto, no existe. El que descubra romper con la barrera grande, grande que construyo, hace tanto tiempo, esta contradicción se hallará a si mismo viviendo eternamente, donde quizás (y solo quizás) se vea cara a cara devuelta en un paradigma: la soledad. Pasemos en claro: todo en la vida de un inmortal es triste después de el cuarto o quinto intento de suicidio, ya que ser inmortal en un mundo en el cual no existen los mortales (ya murieron) es fucking vano. Lo sé, esperpento, pero también es la explosiva afirmación de que la felicidad es el todo: nada de ferraris y euros si sos el único terrícola en este mundo y ya es el tercero que rompiste por ahí. Nada de desear rubias tetonas si hace rato que no ves una mujer, vivís atado al papel higiénico de un vecino que solías tener (el tuyo se acabo) y es probable que te de un aneurisma cerebral de tanta paja y paja.






3 comentarios:

  1. El fucking me hizo sonreir.

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  2. "hecho" no "echo" (5to renglón, antes de la palabra "poronga")

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  3. Lo que sucede es que la felicidad también está sobrevalorada. Lo importante es tratar de seguir respirando porque es lo único de lo que estamos seguros.

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